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Reflexiones sobre Nagasaki para quienes todavía no escuchan

Este año cumplen 80 años de la bomba atómica “Fat Man” arrojada en Nagasaki el 9 de agosto de 1945, arrasando con la tranquilidad de quienes transitaban tranquilamente por la prefectura, dejando a su paso muerte, destrucción y heridas que todavía duelen hoy en el corazón de la humanidad. Los sobrevivientes de la bomba atómica, conocidos como “Hibakusha” han realizado un trabajo inmenso como portadores de paz en mantener resiliente la conversación sobre la urgencia no olvidar la historia pero sobre todo, construir un mundo de paz alejando toda posibilidad y avance de las armas nucleares.

Fuente: Japan Guide
Fuente: Japan Guide

Este año cumplen 80 años de la bomba atómica “Fat Man” arrojada en Nagasaki el 9 de agosto de 1945, arrasando con la tranquilidad de quienes transitaban tranquilamente por la prefectura, dejando a su paso muerte, destrucción y heridas que todavía duelen hoy en el corazón de la humanidad. Los sobrevivientes de la bomba atómica, conocidos como “Hibakusha” han realizado un trabajo inmenso como portadores de paz en mantener resiliente la conversación sobre la urgencia no olvidar la historia pero sobre todo, construir un mundo de paz alejando toda posibilidad y avance de las armas nucleares.

Es probable que exista la duda del porqué tener esta conversación más que nunca. En un escenario de polarización del poder político y económico es más frecuente el concepto de carrera armamentista, gracias a que algunos países se encuentran invirtiendo en armamento nuclear. De acuerdo con el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI) en 2024, se estimó un aumento en inversión del 9.4% para desarrollo de ojivas nucleares, más que durante la Guerra Fría. Los Estados poseedores a menudo justifican que la posesión de las armas otorgarían estabilidad en sus países, así como a nivel internacional. Sin embargo, dos preguntas frecuentemente ignoradas son: ¿a quiénes realmente brinda seguridad?¿Y si realmente construye paz o mantiene control superficial sin resolver en profundidad grandes problemas de raíz?

Recapitulemos un poco el contexto de la Segunda Guerra Mundial. El año 1945 marcó el clímax y el final del conflicto, que ya no se limitaba a escenarios europeos, sino que también alcanzaba territorios asiáticos, arrebatando vidas y dejando otras irreversiblemente destrozadas. Con el objetivo de poner fin inmediato a la guerra y demostrar su poder ante la Unión Soviética, Estados Unidos decidió lanzar dos bombas atómicas para forzar la rendición de Japón. Aunque cumplieron su cometido militar, transformaron de manera tortuosa la vida de los sobrevivientes, tanto en Hiroshima como en Nagasaki, especialmente la de aquellos niños que fueron testigos directos de una de las formas más crueles del infierno en la Tierra.

Tuve la oportunidad de conocer a dos hibakusha de Nagasaki, uno a través de la lectura y otra en persona cuando estaba en la ciudad de Nueva York en marzo de 2025. Me encantaría usar el resto del documento para contarles sus historias, compartir sus enseñanzas y contribuir a la conversación. Primero me gustaría presentarles a Yasuaki Yamashita; él recordaba que, ese día, vio una tremenda luz grande y escuchó un estruendo, pero una vez que el silencio regresó, lo que alguna vez conoció se esfumó o quedó en añicos. Yasuaki había visto a sus seis años a Nagasaki arder en llamas.

Pero el verdadero daño estaba por venir. Con el pasar de los años, a través de experiencias familiares, de amigos y del mismo Yasuaki, lentamente comenzaron lentamente a enfermarse y morir. A esto me refería cuando hablaba de transformar de manera tortuosa las vidas de los sobrevivientes, porque a nadie se le informó de estos daños, sino que apenas salieron los síntomas y enfermedades como la anemia, comenzaron a aparecer en los cuerpos de los hibakusha. Yasuaki, comentaba que ese era un mal terrible, pero había uno más y el más doloroso: el ser discriminado por sobrevivir.

La segunda sobreviviente es Masako Wada, quien, aunque tenía un año y 10 meses al momento del bombardeo, conoce la historia gracias a las narraciones de su madre, Shizuko Nagae. Según las anécdotas, Shizuko no entendía qué estaba pasando, solo veía desesperación y horror andante, curando heridos, ofreciendo agua mientras ella se preguntaba, sin hallar respuestas. “Los cuerpos, quemados como basura. ¿Qué es la dignidad humana? ¿A quiénes les pidieron arrojar la bomba y observaron la nube de hongo, no sabían sobre la preciosidad de vida misma?”. Masako reconoce que aunque ella nunca podría describir lo que pasó con profundidad, ha visto la discriminación hacia los Hibakusha, sin embargo, siente como una de las sobrevivientes más jóvenes en hablar por ella y mantener un legado vivo de paz.

Es irónico que a quienes sobreviven ante un desastre tan violento y desconocido en sus consecuencias, sean estigmatizados; esta es una de las heridas más grandes de los Hibakusha. Esa discriminación, alimentada por la desinformación, la falta de transparencia y el miedo, es una herida que aún supura. ¿No debería, en cambio, ser un momento para unirnos, sanar y replantear cómo entendemos el poder y la paz? Como decía Yasuaki "Podemos entendernos mutuamente hablando (...) Podemos construir la paz mundial sin pelear."

Hablar del tema sigue siendo un desafío doloroso, sin embargo, tanto Yasuaki como Masako, así como las personas de Nihon Hidankyo, una organización conformada por otros Hibakusha, ganadora del Premio Nobel de la Paz en 2024, han sido bastante activos y participativos al construir la paz. Utilizan sus experiencias para compartirlas con las juventudes de varios países a través de ponencias, libros y participando en la toma de decisiones de mecanismos internacionales para frenar el avance de las ojivas nucleares como el Tratado sobre la Prohibición Total de Armas Nucleares (TPAN).

Los Hibakusha logran transformar su dolor en mensajes de esperanza ante un entorno cada vez más violento y donde se cree la idea de que cuanto más esté un país, mayor será su seguridad, cuando en realidad un arma nuclear jamás traerá paz y tranquilidad. Muchos reconocen que ya no queda mucho tiempo de vida, pero nos invitan, a las juventudes involucradas en temas de desarme nuclear, así como a quienes todavía no conocen sus historias, a no olvidarlos, a reconocer que las armas nucleares no pueden convivir en nuestras vidas, a alzar nuestras voces ante quienes insistan en el armamento nuclear. Como diría Masako Wada: “las armas nucleares fueron creadas por humanos, así que las soluciones deben ser humanas”.

Quienes nos dedicamos al desarme nuclear, especialmente en Zonas Libres de Armas Nucleares como América Latina, tenemos una responsabilidad también a partir de lo sucedido en Nagasaki (sin olvidar a Hiroshima). Tenemos que visibilizar estas historias, reconociéndolos como sobrevivientes, traduciendo sus experiencias a nuestros idiomas, contribuyendo a la conversación sobre los riesgos de estas armas y los efectos que pueden tener, ya que los efectos pueden llegar a nuestros territorios. Pero sobre todo, crear mensajes de paz, resiliencia y unión en nuestras comunidades para prevenir la violencia y así, combinando otros esfuerzos, obtener un mundo seguro de las armas nucleares, el que siempre debió ser así desde un inicio.

Porque la memoria tanto de Hiroshima como Nagasaki no solo es un recuerdo, sino un compromiso real, el de construir un mundo sin armas nucleares, un futuro donde la paz no solo sea un sueño sobre papel, sino una realidad compartida en carne y hueso.

Referencias

Hernández, S. (2021). Hibakusha: Testimonio de Yasuaki Yamashita. Fondo de Cultura Económica Primera Edición.

ICAN. (2025). Hiroshima and Nagasaki Bombings. ICAN. https://www.icanw.org/hiroshima_and_nagasaki_bombings

Wada, M. (2025). Eighty Years After the Atomic Bomb Attacks, My Mother’s Stories Still Haunt Me. Arms Control. https://www.armscontrol.org/act/2025-07/features/eighty-years-after-atomic-bomb-attacks-my-mothers-stories-still-haunt-me

Witting,V. (2025). A 80 años de Hiroshima el rearme nuclear va en aumento. https://www.dw.com/es/a-80-a%C3%B1os-de-hiroshima-el-rearme-nuclear-va-en-aumento/a-73535462


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